Detalles
Esta guía técnica puede ayudar a las empresas y entidades financieras a medir el estado de la naturaleza y evaluar los cambios que se producen en los ecosistemas y las poblaciones de especies como consecuencia de sus actividades. Su objetivo es establecer un conjunto común de indicadores que facilite evaluaciones más consistentes, comparables y basadas en criterios científicos. La guía establece cuatro indicadores fundamentales: la extensión de los ecosistemas, su estado de conservación, el riesgo de extinción de las especies y la evolución de sus poblaciones. Estas variables permiten analizar tanto la superficie que ocupan los ecosistemas naturales como su calidad, conectividad y capacidad para mantener la biodiversidad. También ayudan a identificar si las poblaciones de especies prioritarias están disminuyendo, estabilizándose o aumentando. El marco contempla su aplicación tanto en emplazamientos concretos como en el paisaje o en entornos marinos, ofreciendo una visión de los impactos de la actividad empresarial. Para facilitar su aplicación, el documento propone un proceso de medición que comienza con la delimitación del ámbito de análisis y la elección de un año de referencia (recomendando 2020 cuando sea adecuado). A continuación, plantea seleccionar el nivel de precisión, recopilar los datos disponibles, elaborar mapas de los ecosistemas y priorizar las especies que deben ser objeto de seguimiento. La guía distingue tres niveles de detalle: preparatorio, medio y alto, de modo que las organizaciones puedan comenzar con los recursos y datos disponibles e incrementar progresivamente la precisión de sus evaluaciones.
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